NO TOQUES A LOS MAYORES DE 50

Hoy a mis 55 Años digo, siento y vivo en plenitud.

No toques a las personas mayores de cincuenta. En serio, no somos sólo otra generación: somos una verdadera especie de supervivientes, duros como el pan del día, rápidos como las chanclas de mamá tiradas a la nuca con precisión. A los cinco años ya leíamos el humor de mamá por el tintinear de la olla; a los siete teníamos un llavero con instrucciones: “Encontrarás la comida en el refrigerador caliéntala, pero no la tires.”
A los nueve hacíamos comida sin receta; a los diez sabíamos cerrar la llave del agua y huir del perro del vecino con un balde en la cabeza.
Pasábamos todo el día en la calle, sin celular, con una ruta clara: jugar en la calle con los vecinos todo el dia y devuelta a casa de noche, con las rodillas cubiertas de raspones por las caidas: era el mapa de nuestras pequeñas batallas a las que sobrevivimos.
Sellamos los rasguños con saliva, comíamos pan con azúcar, tomábamos agua directo de la manguera o llave y no conocíamos las alergias. Y si las teníamos, no decíamos nada.
A los 15 ya conduciamos autos con caja manual, dirección mecánica.A los 17 ya bailábamos rock, pop, merengue, salsa, sanjuanitos, dábamos serenatas. Visitar en su casa a la chica que nos gustaba era deporte de alto riesgo porque su padre salía mínimo con una escopeta.
Sabemos trucos para eliminar manchas en la ropa porque siempre teníamos que regresar “presentables”.
Y eso no es todo; hemos pasado por: radio de pilas, televisor en blanco y negro, tocadiscos y discos de vinil, cassettes, CD y Discman; y ahora llevamos miles de canciones en el celular, pero echamos de menos el crujido de rebobinar casetes con una pluma. 
Con la licencia en mano, cruzabamos el país en un viejo carro sin hoteles, aire acondicionado ni GPS. Sólo con un mapa de carreteras y un sándwich de queso, atún o mortadela, uno huevos cocidos, una coca cola o fresco solo. Llegábamos siempre, sin google maps.
Somos la última generación que vivió sin internet, sin batería de repuesto y sin la ansiedad de quedarte sin carga.
Recordamos el teléfono con rueda para marcar, libros de materias o la misma álgebra de Baldor que era el tormento de todo estudiante y no en apps, cumpleaños que apuntábamos… o solíamos olvidar.
Nosotros: arreglamos todo con cinta aislante, teníamos un par de canales de TV y no nos aburríamos, hojeabamos la sección amarilla, creíamos que una llamada perdida significaba “estoy bien, te devuelvo la llamada."
Somos diferentes. Contamos con un “protector emocional”, un sistema inmunológico forjado en la escasez y reflejos de gato.
No toques a un cincuentón: hemos visto más, vivido más profundo y llevamos en la bolsa un dulce más viejo que tú, hijo.
Sobrevivimos a la infancia sin sillita de carro, sin casco y sin protector solar. La escuela, sin celular. La juventud, sin scroll infinito.
No buscamos siempre respuestas en google, confíamos en nuestro instinto.
Y tenemos más recuerdos almacenados en nuestra memoria; que tú, fotos en tu drive.

#MiVidaMisReglas 
#Since1970 
#〽️arcosjfc7 

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